La importancia de caminar


¿Sabes cuál es le trabajo que el corazón tiene que hacer diariamente? Sería mucho más fácil si hubiera algo así cómo un segundo corazón que le ayudara.

De hecho sí existe algo que lo ayuda. La carga de trabajo cardíaco se ve reducida e incluso en caso de un ataque al corazón, aumentan las posibilidades de supervivencia, gracias a las piernas que actúan como un segundo corazón.

Esto suena un poco inverosímil, pero no es así. En los vasos sanguíneos de nuestros miembros inferiores podemos encontrar venas, arterias y vasos capilares. Por las arterias llega sangre rica en oxígeno y nutrientes, que se diseminan por los tejidos y poco a poco se convierte en sangre pobre en oxígeno y abundante en bióxido de carbono y toxinas.

Esta sangre regresa a los pulmones a través de las venas, una vez hecho el intercambio a través de miles de millones de vasos capilares que tenemos. Ésta es una labor mucho más pesada de lo que parece, porque el corazón tiene que esforzarse por hacer llegar sangre fresca a un lugar remoto, como son los pies y luego regresarla al tronco, luchando activamente contra la gravedad y contra la compresión de las venas.

El órgano cardíaco cumple eficaz y calladamente con tan pesada labor mientras permanecen sanas las arterias, pero cuando comienzan a taparse, el trabajo se complica. El corazón se ve forzado a trabajar más y a aumentar la presión arterial, lo que puede desembocar en hipertensión. Todo esto no tendría que pasar si se cuidaran las arterias, se fortaleciera el corazón y se le ayudara a bombear la sangre que retorna a los pies.

Esto último se podría lograr evitando permanecer mucho tiempo de pie o sentado. Se recomienda darse descansos periódicos, estirando las piernas, caminando o haciendo sentadillas o algún ejercicio similar.

Para saber qué cambios ocurren al ponernos en movimiento un grupo de científicos estadounidenses de la universidad de Minnesota (Estados Unidos) realizó un experimento. Dicha investigación buscaba destacar la importancia que tienen los vasos sanguíneos de las extremidades inferiores para impulsar la sangre por el organismo. Para ello se adaptó un monitor de presión en las venas de los tobillos de un grupo de voluntarios.

Los resultados demostraron que la presión de la sangre variaba en función de la postura adoptada. El permanecer recostado producía presiones muy bajas, del orden de los 12 milímetros de mercurio (mm/hg). El solo hecho de incorporarse eleva la presión a 55 mm/hg y al permanecer así lo dispara a 90 mm/hg en menos de medio minuto. Por sí mismo, tal aumento de presión no es bueno porque simboliza una resistencia para el flujo sanguíneo.

Estar de pie hace que el corazón trabaje más, lo que cambia cuando las piernas se ponen en movimiento. Aunque no lo sentimos al caminar o correr los músculos de las piernas se activan, masajeando los vasos sanguíneos. Lo que alivia la presión y ejerce una función similar a un exprimido que oscila continuamente.

El resultado neto es una acción similar a la de una bomba auxiliar que alivia la carga del corazón. Esto se verifica doblemente porque tenemos dos piernas. Resultado: la pantorrilla y el muslo bombean la sangre hacia arriba y afuera de las piernas, complementando la función cardíaca de manera muy efectiva. Para fines prácticos, si las mantenemos activas, las piernas funcionan como un segundo corazón. Y todo ello con una mínima presión interna en la sangre del orden de los 22 mm/hg.

Para activar nuestro segundo corazón no es necesario salir a correr varios kilómetros todas las mañanas. Cualquier actividad en la que se usen las piernas ayuda, desde una simple caminata. El funcionamiento óptimo del organismo se logra también cuando los vasos sanguíneos están bien nutridos.

Por ello es muy importante el complejo B, la vitamina E, la vitamina C y los bioflavonoides. Los dos últimos se encuentran de manera abundante en las frutas, especialmente en los cítricos. Lo más recomendable es comer la fruta completa.

También se pueden obtener de extractos vegetales, como el extracto de castañas de indias y de semilla de uva roja.

¡Así que a ejercitar las piernas!

Fuente: Todo en Colesterol

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