Del sobrepeso a la obesidad, solamente hay unos kilitos de más


La mayoría de los adultos lo hemos experimentado alguna vez en la vida: la ropa nos empieza a apretar y al subirnos a la báscula, ésta marca uno o dos kilos de más.

El siguiente paso es sumamente predecible: nuestra férrea decisión de hacer dieta y bajar de peso. Al día siguiente nos espera un menú medianamente apetecible de atún, ensalada y, claro, refresco de dieta. A pesar de las buenas intenciones, la mayoría de las veces este impulso por adelgazar se pierde… y los gramos comienzan a acumularse y a notarse en diferentes partes del cuerpo.

Sin embargo, aquellos que lograron apegarse a la dieta y bajar el kilo adicional, manteniéndose en su peso ideal a lo largo del tiempo dan un gran paso en contra del sobrepeso, problema que aqueja a gran parte de la población, ya que de acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, la obesidad afecta a casi el 70% de la población de nuestro país.

Se define a la obesidad como el exceso de grasa acumulada en los tejidos adiposos del cuerpo. Sin embargo, es importante saber cuál es nuestro peso adecuado, qué es el sobrepeso y cuando se puede hablar de obesidad.

En términos generales, una persona puede calcular su peso ideal mediante una sencilla operación para obtener su Índice de Masa Corporal (IMC).

IMC= Peso (KG) / Altura2

Es decir, para obtener el IMC es necesario dividir el peso en kilos entre la altura en metros. El resultado se debe ubicar en una tabla:

• IMC < 18.5 bajo peso

• IMC entre 18.5 y 25 normal

• IMC > 25 sobrepeso

• IMC > 30 obesidad

“El IMC ideal para cada persona puede variar debido a una suma de factores como tono muscular y actividad física. Es decir, un atleta de alto rendimiento puede tener un IMC superior a 25 puntos y aún así no tener grasa en su cuerpo, sin embargo, esto sólo lo puede determinar un médico”, explica el Dr. Juan Ordorica, Director General Adjunto de MedicalClínica.

La obesidad puede ser resultado de múltiples factores, aunque existen dos circunstancias que explican la mayoría de los casos: se ingiere un mayor número de calorías que las que quema el cuerpo (se estima que el consumo excesivo de refresco causa obesidad en el 22% de los casos) o, la actividad física es menor a la que la persona requiere. En este sentido, la Secretaría de Salud explica que el 64% de los hombres de entre 12 y 14 años hace ejercicio, pero al llegar a los 25 años, sólo el 34% continúa realizándolo. En el caso de las mujeres, sólo el 48% de las féminas entre 12 y 14 realiza actividad física en forma cotidiana, y al llegar a los 25 años sólo el 15% mantiene esta saludable práctica.

Se tienen registros de que en las últimas décadas el consumo de frutas, verduras y alimentos ricos en fibra ha disminuido para dar paso a golosinas ricas en carbohidratos, refrescos con alto contenido calórico (incluso los refrescos de dieta contribuyen al aumento de peso) y una drástica reducción de la actividad física ocasionada por las largas horas sentados frente a una televisión o computadora.

Existen casos en los que la obesidad puede atribuirse a otros factores, como trastornos neuroendocrinos, hipotalámicos, hipofisarios o suprarrenales; así como a un hipotiroidismo grave, síndrome de ovarios poliquísticos, fármacos asociados al incremento de peso, al igual que factores genéticos y ambientales.

Según la Secretaría de Salud, entre un 8 y 10% de las personas que mueren antes del tiempo promedio de vida que es de 75 años, tienen un peso excesivo.

De acuerdo con el Dr. Juan Ordorica, una de las principales consecuencias de la obesidad es la Diabetes, pues se ha encontrado que personas con un IMC entre 25 y 30 tienen el doble de posibilidades de padecer la enfermedad, y entre quienes su IMC es superior a 35 el riesgo se multiplica por seis.

Sin embargo, la obesidad puede también ser el desencadenante de otros padecimientos como hipertensión, dificultad para embarazarse, enfermedades cardiovasculares como cardiopatía isquémica, accidentes apopléticos e insuficiencia cardiaca; insuficiencia venosa periférica, presentando los pacientes varices, edemas y mayor propensión a la enfermedad tromboembólica; así como problemas respiratorios, entre ellos hipoventilación y la consiguiente somnolencia, apnea obstructiva del sueño, entre otros.

Los hombres con problemas de peso suelen ser más propensos a padecer cáncer de colón, recto, páncreas, hígado y próstata; mientras que en las mujeres se presenta en endometrio, cuello uterino, ovarios, mamas, vesícula y conductos biliares.

El peso excesivo supone un mayor desgaste en las articulaciones, ocasionando artrosis. Mientras que la piel se ve afectada sobretodo en cuello, codos y espacios interfalángicos dorsales, principalmente como resultado de la resistencia a la insulina y por tanto a la Diabetes.

A todo esto, es necesario añadirle los trastornos psicológicos que sufre una persona con obesidad derivados del proceso de adaptación constante al ambiente y la sociedad.

Tratamiento.

Sin duda, lo más importante es la prevención. Un ligero sobrepeso puede convertirse en un problema de obesidad si no se atiende a tiempo. Tan sólo con el pasar de los años el metabolismo de las personas tiende a volverse más lento, lo que aunado a la disminución en la actividad física da como resultado un sobrepeso acumulado tan sólo en un par de años.

“Cuando existe sobrepeso u obesidad, lo más recomendable es acudir al médico para determinar la causa. Mucha gente recurre a dietas y productos milagro que prometen bajar de peso en poco tiempo, sin embargo con esto la mayoría de las veces sólo logran hacer más daño a su cuerpo y por lo general acaban con el mismo o mayor peso, más otros problemas de salud”, menciona el Dr. Ordorica.

El bariatra es el médico especialista en sobrepeso y obesidad. Al acudir con ellos, el paciente tiene un seguimiento apropiado de su padecimiento, además de recibir una atención integral que le ayude no sólo de manera física, sino psicológica a lograr su objetivo.

Los médicos y clínicas con ética y seriedad para tratar los problemas de peso no cuentan con programas “machote” que son iguales para todas las personas, al contrario, es importante que se analicen las causas y riesgos de la obesidad de acuerdo a cada paciente en específico para tener un tratamiento único y personalizado.

“Una atención integral comprende la revisión del bariatra, la opinión experta del nutriólogo, así como el seguimiento con un psicólogo, incluso si se trata de los niños, pues las medidas que se tomen en una edad temprana determinan el resto de la vida de una persona. Además, debe complementarse con un adecuado acondicionamiento físico y tratamientos médico-estéticos”, concluye el Dr. Ordorica, de Medical Clínica.

Fuente: La Crónica

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2 pensamientos en “Del sobrepeso a la obesidad, solamente hay unos kilitos de más

  1. El mantenimiento de un peso saludable es cuestión de disciplina y hábitos de alimentación correctos. NO es fácil pero no es imposible. Hoy en día, el cambio del patrón alimentario es un problema que nos afecta a todos. Cada vez más personas comen fuera de casa, no tienen una disponibilidad de alimentos sanos adecuada, se comsumen porciones demasiado grandes y se abusa en el consumo de alimentos ricos en calorías. Además la vida sedentaria es un mal de esta época. Es necesario realizar actividad física con un plan establecido y procurar que nuestra alimentación sea adecuada para asegurar el bienestar y la salud a largo plazo.
    La obesidad es un problema de salud pública en México. Indica un exceso de grasa corporal y el sobrepeso se refiere a un exceso de peso que incluye grasa, hueso y músculo y ambas llevan a un círculo vicioso de inactividad. Bajar 10% del peso corporal se traduce en mejoras importantes en la salud y calidad de vida.
    Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2006) en un estudio en la Ciudad de México con adolescentes se registró que dedican más de 3 horas entre ver la televisión y jugar con videojuegos. Este estudio y otros más, también en otros países, documentan que la vida sedentaria se relaciona, no sólo en adolescentes, sino en niños y adultos con el desarrollo del sobrepeso y la obesidad. El sobrepeso y la obesidad en niños es un factor pronóstico para padecer obesidad en la vida adulta. La orientación alimentaria es fundamental en las etapas de la infancia y la adolescencia.
    Hay muchas maneras de mantenerse activo, lo ideal es hacer 30 minutos diarios de actividad física y si se puede más, mejor. La buena noticia es que no tiene que ser de golpe, pueden ser 15 minutos en la mañana y 15 por la tarde. Ayuda también hacer caminatas con amigos o dejar un poco más lejos el coche para caminar un poco más. Caminar 5 minutos por cada hora de estar sentados en la oficina, pasear con el perro y subir escaleras son también formas de activarnos. El sobrepeso y la obesidad indican que nuestra dieta es más alta en calorías que lo recomendable y además al no gastar esta energía, la almacenamos.
    La alimentación diaria debe ser equilibrada y no excederse en calorías y esto es aplicable tanto en niños como en adolescentes y adultos y tener una actitud positiva en cuanto al manejo del peso.
    No hay un factor único responsable de la obesidad y sobrepeso, es multifactorial y se explica como la conjunción de múltiples elementos sociales que van a ejercer una influencia sobre el individuo, que genética y biológicamente ya tiene una programación para responder al ambiente y estos elementos lo predisponen a ganar más peso que los demás.
    El sobrepeso y la obesidad infantil ocasionan diversos problemas en la salud integral, física, mental y social de los niños y niñas que la padecen y si no se controla a tiempo, se generarán muchos problemas.
    No puede culparse a un sólo producto por el sobrepeso y la obesidad, existen estudios que muestran que no hay una asociación directa entre el consumo de refrescos azucarados y la obesidad. Datos de la Asoc. Nal. de Productores de Refrescos y Agua Carbonatada A.C. muestran que entre 1990 y 2006 el consumo de refrescos por persona aumentó un 12%, sin embargo, entre 1999 y 2006 el sobrepeso y la obesidad en escolares, aumentaron en 43%. Por lo que no hay evidencia estadística que relacione este problema con el consumo de refrescos azucarados como causante único.

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