La dieta y el ejercicio combaten la diabetes, según plantea un estudio


Cerca del once por ciento de los adultos estadounidenses (24 millones) tienen diabetes, en su mayoría de tipo 2, asociada con una dieta deficiente y estilos de vida sedentarios. Además, 57 millones de adultos con sobrepeso tienen niveles de azúcar en sangre más altos que lo normal, lo que incrementa el riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular y la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2, informan los investigadores.

Sin embargo, una nueva investigación, que aparece en la edición en línea del 29 de octubre de la revista The Lancet, muestra que perder peso y hacer ejercicio puede retrasar o evitar la aparición de la diabetes de forma más efectiva que el medicamento recetado metformina o un placebo.

“Las intervenciones que resulten en una pérdida de peso reducen el riesgo de diabetes y ese menor riesgo parece persistir durante un periodo largo de tiempo”, aseguró el autor del estudio, el Dr. William C. Knowler, del Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y del Riñón de EE. UU.

Para las personas que están en alto riesgo de contraer diabetes, perder peso “claramente será lo recomendado”, apuntó. Además, tomar un medicamento como la metformina podría también beneficiar a las personas que no pueden perder peso solamente con ejercicio y dieta.

Para el estudio de prevención de la diabetes, 3,234 adultos obesos o con sobrepeso que tenían niveles elevados de azúcar en sangre se asignaron de forma aleatoria a cambios en el estilo de vida, a metformina para controlar el azúcar en sangre o a un placebo.

Tras diez años, 2,766 seguían en el ensayo, y los que tomaban metformina observaron una reducción de 18 por ciento en la tasa de desarrollo de diabetes, en comparación con los que tomaban el placebo.

Pero los que realizaron cambios en el estilo de vida, tales como reducir la ingesta de calorías y de grasa, y hacer al menos 150 minutos de ejercicio a la semana, redujeron su riesgo de contraer diabetes en 34 por ciento en comparación con los que fueron asignados al placebo, hallaron los investigadores.

En el primer año del ensayo, las personas del grupo del estilo de vida que perdieron una media de 15 libras (6.8 kilos), volvieron a recuperar el peso perdido, pero mantuvieron una pérdida de cinco libras (2.3 kilos) en un periodo de 10 años. Las personas del grupo de metformina mantuvieron las cinco libras de peso perdidas, y los que estaban en el grupo de placebo perdieron menos de dos libras (casi un kilo) en 10 años, apuntaron los investigadores.

En el transcurso de diez años, después de que todos los participantes hicieron cambios en el estilo de vida, las tasas de incidencia de la diabetes al año para los grupos que tomaban el medicamento o el placebo descendieron entre 5 y 6 por ciento, la misma tasa que el grupo del estilo de vida.

“La intervención del estilo de vida, aún cuando se aplica tarde, parece también reducir la tasa de incidencia de la diabetes”, señaló Knowler.

Sin embargo, perder peso es difícil y con decirle a una persona que adelgace no es suficiente, reconoce.

“Para hacer que funcione a gran escala, tenemos que hacer mucho más que decirle a la gente que pierda peso”, aseguró. Las personas necesitan tener acceso a clínicas para bajar de peso que les puedan enseñar sobre dieta y a hacer ejercicio, agregó.

El Dr. Anoop Misra, director del departamento de diabetes y enfermedades metabólicas de los Hospitales Fortis en India, y autor de un editorial acompañante, dijo que “la prevención de la diabetes es importante para reducir la epidemia de esta enfermedad a nivel mundial. La dieta y el ejercicio siguen siendo las modalidades más importantes para evitar la diabetes, y cualquier medicamento tiene menos importancia”.

Los grupos en riesgo de diabetes necesitan identificarse, esencialmente ciertos grupos étnicos, y hay que enseñarles estilos de vida correctos, dijo Misra . “Los adultos jóvenes que tengan un historial de diabetes deberían gestionarse de forma cuidadosa en la misma línea”, destacó.

La prevención de la diabetes también tiene una implicación económica, ya que reduce los altos costos de por vida del control de la enfermedad y sus complicaciones, aseguró Misra.

Todos los países, sobre todo los países en vías de desarrollo, que observan un incremento rápido en la incidencia de la diabetes, deberían idear o fortalecer un programa de control de la diabetes para ayudar a reducir esta epidemia, destacó.

“En particular, se deberían aplicar controles a la publicidad y venta de comida basura hipercalórica a los niños y se debería fomentar una actividad física regular a una edad temprana. Sensibilizar en torno a estilos de vida correctos y las consecuencias adversas de la obesidad y la diabetes debería ser uno de los primeros puntos de la agenda de todos los países”, dijo Misra.

Con respecto a los hallazgos del estudio, otros expertos se muestran optimistas. El Dr. Ronald Goldberg, profesor de medicina del Instituto de Investigación sobre Diabetes de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, cuya institución participó en el estudio, dijo que “ver cómo estos efectos significativos duraron tanto establece un buen pronóstico para estas intervenciones en la prevención de la diabetes”.

Reducir las calorías y aumentar la actividad física reduce claramente la progresión de la diabetes, dijo Goldberg. “El estilo de vida funciona, y se necesita hacer un esfuerzo por comenzar y mantener un programa de estilo de vida a largo plazo”.

Fuente: Info 7

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