La dieta y la diabetes, conceptos inseparables


La importancia de la dieta en una persona que padece diabetes es vital para el control de su propia enfermedad y para conseguir valores idóneos para esquivar las posibles enfermedades o males “colaterales” de un mal control, más si cabe en una sociedad actual que premia de forma exagerada los excesos alimenticios y los promulga en muchas ocasiones. Más del 3% de la población española (sobre un millón y medio de personas) tiene diagnosticada una diabetes y otro tanto la padece sin saberlo, lo que causará muchos problemas y enfermedades derivadas de ese mal control debido a su desconocimiento.

En la diabetes existen tres pilares fundamentales que pueden estabilizarla o hacerla totalmente inestable e insegura y dichos pilares son:

  • El control glucométrico constante.
  • El deporte con regularidad.
  • La dieta o hábitos alimenticios.

Cualquiera de estos factores es tan importante como los otros dos para las personas que padecen la diabetes y quieren tener una vida totalmente normalizada y con un futuro prometedor, pero hoy queremos centrarnos, especialmente, en la dieta o hábitos alimenticios.

En los países desarrollados es cada vez más normal encontrarnos con jóvenes con casos de obesidad excesiva o sobrepeso. Este tipo de características o enfermedades han provocado un severo aumento de los casos de diabetes tipo 2 entre la población más joven, pero este tipo de control alimenticio es el preludio de lo que hoy queremos tratar.

La persona que padece diabetes debe vigilar, contabilizar y anotar para su posterior control todas las ingestas de hidratos de carbono que posteriormente se convierten en azúcares cuando nuestro organismo los procesa en la digestión. Este elemento, los carbohidratos, son vitales para cualquier organismo humano y no pueden ser eliminados de nuestra dieta, pero sí debemos controlarlos para conseguir niveles de glucosa en sangre apropiados.

Habitualmente será su profesional médico quien le indique e instruya en su proceso de aprendizaje de contabilización de “raciones” (1 ración = 10gr hidratos de carbono) y las dosis necesarias para conseguir que sus niveles se mantengan dentro de los límites normales. Lógicamente el paciente con diabetes debe involucrarse en dicho proceso por el bien de su enfermedad y de su persona. Sin olvidarnos de las personas que rodean a la persona con diabetes y sufren de forma indirecta los efectos adversos de un mal control diabetológico, pero este tema lo trataremos en otra ocasión.

Fuente: La Diabetes.net

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