Realidades sobre el tratamiento y las complicaciones de la diabetes


Es preciso adoptar una visión realista frente al tratamiento y a las complicaciones de la diabetes para reducir al mínimo estas expresiones y mejorar la calidad de vida.

La diabetes es una enfermedad que presenta varios aspectos. En primer lugar, existen diferentes modos de presentación y de respuesta del organismo a los tratamientos. También, y sobre todo en la actualidad, se dispone de múltiples opciones de tratamientos solos o combinados entre sí. Nos referimos a terapia por vía oral o inyectables (jeringas, lapiceras, bombas infusoras) que pueden ser usados por un mismo paciente en diversos momentos de la enfermedad y en las distintas etapas de su vida. Por ello es necesario aclarar o desmitificar algunas creencias populares. Entre estas creencias erróneas se incluyen:

  • “Lo peor de la diabetes es tener que seguir una dieta, padecer privaciones (¡a mí con lo que me gusta comer!), gastar mucho en alimentos y sentir que uno debe comer diferente del resto de la gente”.

Esta creencia suele ser uno de los principales obstáculos para que el diabético siga un plan de alimentación saludable y equilibrado, ya que si tiene la idea que dieta es sinónimo de privaciones y sufrimiento difícilmente entienda que no es nada más que dar un orden a su alimentación. De hecho, existen muchas personas que en el momento de diagnosticárseles la diabetes no requieren más que un par de pautas alimentarias porque en su vida cotidiana llevan una alimentación ordenada. En la gran mayoría de los casos, particularmente en las grandes ciudades, la alimentación habitual de diabéticos y de no diabéticos suele ser desordenada, muchas veces excesiva en ciertos alimentos y deficitaria en otras, y anárquica respecto a la distribución de alimentos a lo largo del día. Las únicas limitaciones de la dieta se aplicarían a las personas que tienen sobrepeso u obesidad como “acompañantes inseparables” de la diabetes tipo 2. En estas personas será necesario limitar las calorías, como cualquier individuo que deba perder peso, sea diabético o no. Las tendencias alimentarias actuales en diabetes contemplan la inclusión de prácticamente todos los alimentos, ajustando la medicación a cada una de las elecciones alimentarias.

  • “No hay problemas con este alimento: es para diabéticos, de modo que puedo comer lo que quiera”

Más que una creencia, en la actualidad esta afirmación está indicando un grado importante de negación del diabético hacia sí mismo o hacia su entorno. En primer lugar es preciso saber qué significa “para diabéticos”: ¿Se refiere al contenido o la ausencia de azúcar? ¿Se refiere a algunos nutrientes especiales? Actualmente las tendencias señalan la conveniencia de no adoptar este tipo de alimentos; a la vez, se enfatiza la importancia de leer con cuidado las etiquetas o rotulados nutricionales de los productos envasados, y las consultas al médico o al nutricionista si hay dudas al respecto.

  • “Ahora que me indicaron insulina me despreocupo de la dieta”.

Si bien la insulina otorga al diabético mucha libertad para variar su ingesta, siempre es conveniente seguir un orden en su alimentación de modo de evitar descensos o ascensos bruscos de la glucemia.

  • “El médico me habló de colocarme insulina pero yo me resisto. Aunque respeto su opinión, no creo estar tan mal, y si comienzo a usar insulina ya nunca más podré dejarla, me acostumbraré y cada vez voy a necesitar más de ella”

Este comentario parece más propio de alguien que es instigado a recibir una droga de venta ilegal que al de una persona a quien su médico le está proponiendo la necesidad de usar insulina. No se trata de una droga o medicamento, sino de un sustituto de la insulina que su propio páncreas no es capaz de elaborar en cantidades suficientes. Las personas que inician tratamiento con insulina y lo mantienen en el tiempo, no lo hacen por un problema de adicción sino de necesidad genuina. Si Ud. conversa con ellos notará que se sienten mucho mejor y no tienen que saltear comidas para evitar que la glucemia se eleve exageradamente. Si su médico le indica administrarse insulina, acepte esa indicación y pronto notará sus beneficios.

  • “Cuando me sienta bien dejaré de tomar alguna de las pastillas que me indicó el médico para acortar más gasto”

Si bien los medicamentos tienen un costo innegable, en la actualidad el tema costos no deber ser obstáculo para limitar el empleo de agentes farmacológicos que le permitan controlar la enfermedad. Si ha llegado a un buen control de su enfermedad, no sería lógico que retroceda suprimiendo o reduciendo la dosis que utiliza. Los sistemas de salud tienen la obligación de asistirlo en los costos del tratamiento de la diabetes, tema sobre el cual deberá hablar con su médico o su sistema proveedor de salud.

Reflexione sobre estos temas, converse con sus familiares y transmita todas sus inquietudes a su médico.

Fuente: Diabetes Online

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