Pautas para evitar errores en el cumplimiento del tratamiento farmacológico de la diabetes


La diabetes, como toda enfermedad crónica, implica un desafío para quienes la padecen. Esto no resulta simple ya que incluye la necesidad de tener en cuenta los controles periódicos, la adopción de un estilo de vida saludable y el cumplimiento adecuado del tratamiento con los medicamentos indicados por el médico.

Aunque no lo parezca, son muchas las personas que se sienten intimidadas por estas circunstancias y sienten y expresan temor de cometer errores que podrían traerles problemas. Tanto es el temor, que algunas personas hacen todo lo posible para que no se les indique medicamentos. En el caso de la diabetes, eso puede traducirse en comer mucho menos de lo necesario (y entonces se debilitan y se enferman) o en la negativa a concurrir al médico y sustituir estas consultas con la adquisición de productos “naturales” que poco tienen que ver con las necesidades reales de su salud. El resultado final siempre suele ser el menos deseado.

Esto que parece tan complicado, en realidad no lo es, y la Asociación Estadounidense de Famacéuticos elaboró una serie de recomendaciones básicas para evitar justamente errores con la medicación.

Analicemos cada uno de ellos.

 

Conozca la medicación que recibe: no se trata de convertirse en médico ni en farmacéutico, sino simplemente aprender y anotar, si es necesario, el nombre de su medicamento. Esto le servirá en caso de perder la receta de su médico, frente a un interrogatorio de salud o siempre que le surjan dudas de cualquier tipo. Junto con el nombre es necesario conocer (en forma simple) cuál es el efecto que se busca con el uso de ese medicamento (por ejemplo, mejorar el accionar de la insulina que elabora su páncreas o disminuir los niveles). Si observa algún cambio en la forma o la presentación de la medicación, controle el envase y el rotulado; ante la duda, concurra al lugar donde la compró y consulte con el farmacéutico.

Conozca también al farmacéutico: si es posible, tener un farmacéutico de confianza le ayudará a resolver dudas que puedan presentarse con su medicación, ya que en ocasiones es posible que el laboratorio cambie el tipo de envases y eso pueda confundirlo.

Tenga las indicaciones por escrito: es muy común que las personas con diabetes necesiten más de una medicación para su enfermedad. Puede tratarse de 2 tipos de comprimidos, de 2 tipos de insulina o de insulina y comprimidos. Por este motivo, es necesario que tenga escrito cómo debe utilizar cada uno de ellos. Si es posible, conserve copia de esas indicaciones en su lugar de trabajo, en la casa de un familiar y lleve otra adicional en su portadocumentos si viaja. Las indicaciones deberían decir, básicamente: nombre del medicamento, dosis (cantidad a recibir: 1 comprimido, 12 unidades de insulina, por ejemplo) y el momento del día (antes del desayuno, después de la cena, etc.) en el que debe utilizarlo. Algunas personas consideran muy útil anotar dosis y forma de uso en el propio envase de la medicación. Por ejemplo, anotar en la caja de cartón: 1 comprimido antes del desayuno y otro en la tarde.

Indicaciones claras y legibles: si su médico le entregó las indicaciones por escrito, antes de retirarse de la clínica o en la sala de espera asegúrese de haber entendido con claridad la letra del profesional. Si ése no es el caso, no tema solicitar aclaraciones.

Siga al pie de la letra las indicaciones: tenga en cuenta que las medicaciones realmente útiles son fármacos que tienen una cierta potencia, por lo cual deben ser utilizados de la manera en la que el médico se lo ha indicado. Por este motivo, no se guíe sólo por las consideraciones generales que pueden figurar en un prospecto, ya que éstas son lineamientos generales y cada paciente es un individuo único que puede necesitar una dosis diferente a la de otros que también se utilicen el mismo medicamento. Si tiene dudas, siempre es mejor contactarse con su médico, aunque sea por vía telefónica o acudiendo al centro médico en el que se asiste. Únicamente consultando su ficha o historial médico podrán resolver sus dudas.

Como puede verse, se trata sólo de ser ordenado con las indicaciones, llevar un registro cuidado de dosis y sus cambios y no dudar en consultar al médico.

 

Fuente: Diabetes on Line

 

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