Pedro Baraldi: “La diabetes no me puso límites”


LOS SÍNTOMAS

Corría el año 1990, tenía 25 años y estaba en el apogeo de mi carrera deportiva como jugador de rugby, luego de jugar un torneo de Seven en el exterior, me quedé unas semanas conociendo algunos países; a mi regreso a la Argentina noté que había perdido mucho peso: se lo adjudicaba a la mala alimentación de mis días de viajero, pero no sólo estaba flaco, sino que también tenía mucha sed y orinaba mucho. Luego de consultarle a mi padre sobre estos síntomas él me dijo que podían ser indicadores de diabetes. El padecía la tipo 2, también tenía un hermano con la tipo 1, diabético desde los 8 años.

EL DIAGNÓSTICO

Ese mismo día me hice un test de orina y me dio alterada la glicemia. Al día siguiente me hice un análisis de sangre para confirmar el diagnóstico y evidentemente tenía diabetes.

LOS PRIMEROS DÍAS Y MESES CON LA ENFERMEDAD

El mundo se me había venido abajo, era algo que nunca pensé que me pasaría, sobre todo por ser una persona muy ligada a la práctica del deporte. Yo estaba constantemente haciendo ejercicios físicos. Hice la consulta con un médico especialista en diabetes, quien muy fríamente me indicó el tratamiento a seguir con aplicación de insulina diaria. Fue debut y despedida con ese profesional. Cambié por un endocrinólogo amigo, que también había jugado al rugby en mi club y que me generaba la contención necesaria para poder asumir la realidad.

Los primeros días de mi diabetes fueron de muchas consultas, sobre todo a mi hermano Andrés, que la padecía desde hacía mucho tiempo. Hablar con mi madre que tenía la experiencia de haber cuidado a mi hermano y también con mi médico endocrinólogo, era todo nuevo para mí. Tuve que aprender a convivir con la enfermedad y a llevarme bien con ella para no tener problemas en el futuro.

No fue fácil; no sabía que limitaciones iba a tener, sobre todo en la práctica del deporte que yo tanto quería. Tampoco qué consecuencias podía padecer en el futuro, sobre todo si no me cuidaba.

Pero de a poco me fui conociendo y aprendiendo de mi propia experiencia.

LAS VENTAJAS

Descubrí los beneficios de tener que cuidarme en las comidas y de hacer ejercicio todos los días. Me sentía realmente saludable y sano. Era un circuito que se realimentaba solo, hacia ejercicio para estar bien con mi glicemia pero a su vez me entrenaba para estar diez puntos en el deporte que practicaba, el rugby.

El ejercicio en el diabético es uno de los pilares para estar bien equilibrado y sin problemas, junto con la dieta y la consulta al médico, por eso siempre recomiendo a los padres de chicos con diabetes, que muchas veces tienen miedo de lo que le pueda pasar si practican algún deporte, a que lo incentiven y apoyen en hacerlo.

EL FUTURO

Nunca dejé de soñar en llegar a lo más alto en el deporte que practicaba. Nunca nadie me hizo sentir diferente, ni yo me sentí en inferioridad de condiciones que los otros. La diabetes no impide que soñemos en conseguir lo que queremos para nuestras vidas, siempre y cuando seamos amiga de ella y no sus enemigos.

Fuente: Diario Uno

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