Dieta contra la diabetes


Mantener una dieta sana es una de las mejores fórmulas para prevenir o mantener a raya la diabetes.  Una dieta sana es una de las mejores fórmulas para prevenir o mantener a raya la diabetes, puesto que hoy en día no existe aún ningún tratamiento para curarla. La dietista Nuria Escoda nos marca las pautas alimenticias básicas para prevenirla  y, en caso de convivir ya con ella,  nos explica todos los trucos para alimentarnos de una manera cuidadosa.

Un total de cuatro millones de personas fallecen cada año en el mundo por culpa de la diabetes y el gasto mundial en cuidados sanitarios ronda los cuatrocientos millones de dólares, por lo que mantener una dieta sana es una de las mejores maneras de tratar esta enfermedad.  

“Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte constata cómo la obesidad puede desencadenar enfermedades metabólicas, como la resistencia a la insulina y la diabetes”,  asegura la doctora Escoda,  experta nutricionista con consulta abierta en la ciudad de Barcelona (España).
 
La dieta propuesta se dirige a personas mayores de edad que ya han alcanzado su etapa de crecimiento. No es apta ni para embarazadas ni para deportistas o personas que practican deporte de forma intensa.

“El ejercicio debe formar parte integrante de nuestros hábitos de vida, ya que, sin él, el gasto de energía del organismo disminuye menos y no podremos permitirnos tantos extras en la comida”, advierte la experta.

Como norma general, esta dieta no debe de contener más de dos frutas y dos lácteos al día y en forma de yogur desnatado,  “y el queso se ha de comer con mucha moderación.”, previene la especialista.

“La bebida oficial de esta dieta será el agua, aunque dos  vasitos de vino tinto al día son muy cardiosaludables, y yo propongo el té verde o blanco como alternativa al café por el mismo motivo”, enfatiza la doctora Escoda.

Los aliños deberán hacerse con aceite de oliva virgen como preferente y, en caso de no disponer de ello, con aceite de semillas de primera presión en frío y, como alternativa al azúcar, se aconseja  la sacarina o el aspartamo,

A juicio de la especialista, “las pastas, la patata o el arroz han de reservarse para festividades especiales o para el día en que vayamos a practicar un deporte más intenso”.

UNA DIETA SALUDABLE

La doctora Escoda plantea en estas páginas una dieta-tipo saludable, aunque asegure que lo ideal es poder personalizarla en cada individuo, en función de sus circunstancias personales y de sus gustos particulares.

Desayuno:

-Mini-bocadillo de  jamón curado, de York o pavo, con 50 gramos de pan como máximo y 30 gramos como mínimo (con tomate y unas gotas de aceite de oliva, si se desea).

-Té verde o café.

Media mañana:

-Un yogur natural desnatado con una fruta y dos nueces.

Comida:

-Un  plato de ensalada, con lechuga, tomate, pepino  o cualquier clase de hortaliza cruda (la cantidad que se desee).

-de 150 a 200 gramos de pollo sin la grasa ni la piel, conejo, pescado, o marisco. Se puede comer carne roja una vez por semana como máximo

-Como acompañamiento, verdura asada, salteada o crema de verdura sin patata.

-Té verde o café.

Merienda:

-Un yogur natural desnatado con una fruta y dos nueces.

Cena:

-Un  plato pequeño de hortaliza cruda y fresca o una crema de verdura sin patata, o bien,  verdura salteada.

-150 gramos de pescado, marisco, pollo o tortilla de: gambas, setas, o espinacas (nunca de patatas).

-Una infusión relajante.

Para el fin de semana, una buena opción como “plato estrella”, que no engorda, sería  la parrillada de pescado o el pescado a la plancha.

EL EJERCICIO, PRIORITARIO PARA LOS DIABÉTICOS

Cabe señalar que la práctica de un ejercicio regular es particularmente importante para las personas diabéticas, porque les ayuda a controlar la glucemia, a perder peso y a controlar la hipertensión arterial.

“Los diabéticos que hacen ejercicio tienen menos probabilidades de experimentar un ataque cardíaco o un accidente cerebro-vascular que los que no lo hacen regularmente”, remacha la doctora Escoda.

En resumen, que aunque nadie pueda prevenir una diabetes,  sí podemos minimizar sus posibles efectos secundarios con un buen cuidado de la salud y la alimentación, y evitar las complicaciones propias de esta enfermedad.

“Y, para los más coquet@s, quiero destacar que la nutrición de la piel también depende del sistema vascular, por lo que una buena circulación sanguínea y una buena salud en general nos darán una piel más bonita, turgente y saludable”, finaliza la doctora Escoda.

Fuente: Vanguardia

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