Método alternativo para tratar la diabetes tipo 2


La enfermedad afecta a más de 200 millones de personas en el mundo tanto adultos como niños. Los pacientes que la padecen deben someterse a exámenes constantes por parte de los especialistas para controlar el nivel de azúcar en sangre.

A través de un estudio realizado en ratones, científicos de la clínica Mayo de Jacksonville, Florida, demostraron la factibilidad de una nueva estrategia para tratar la diabetes tipo 2.

“Los niveles de insulina en la sangre reflejan el balance entre cuánto es secretada y cuán rápido es descompuesta, bloquear la descomposición de la insulina es simplemente un método alternativo para lograr el mismo objetivo de las muchas terapias existentes para la diabetes”, indicó el investigador líder del estudio Malcolm A. Leissring, del departamento de Neurociencia de la clínica Mayo.

Los científicos probaron esta idea estudiando a los ratones en quienes la enzima degradadora de la insulina, IDE fue eliminada o genéticamente borrada. IDE es una máquina molecular que normalmente mastica a la hormona insulina, rompiéndola en trozos más pequeños.

“Los niveles de insulina en la sangre son controlados, en parte, por este proceso. Comparado con ratones normales, aquellos con IDE eliminado tienen más insulina en general, pesaron menos y fueron más eficientes en el control del azúcar en la sangre. Fueron, en efecto, ‘súper ratones’ respecto a su habilidad para disminuir su azúcar en la sangre después de una comida, el proceso que está interrumpido en la diabetes”, explicó Leissring.

Los descubrimientos arrojados por el estudio sugieren que las drogas que inhiben IDE podrían ser de utilidad para tratar la enfermedad.

“La razón por la que estudiamos la eliminación en ratones fue para ayudarnos a entender si los inhibidores de IDE podrían ser útiles para tratar la diabetes, pero en aquellos con el IDE eliminado no son un modelo perfecto de cómo una droga se desempeñará”, aseguró Samer Abdul-Hay, primer autor del estudio.

Sin embargo, en los roedores tratados, la hiperinsulinemia crónica parece ser realmente la causa de la diabetes. A medida que envejecen, estos parecieran adaptarse a los niveles crónicos de insulina alta, por ejemplo, a través de la reducción de receptores para la insulina en sus tejidos.

“Estas adaptaciones hacen a los roedores menos sensibles a la insulina, que es la causa exacta de la diabetes tipo 2. No es claro si estos descubrimientos puedan ser utilizados en humanos, estos representan etapas iniciales, pero son estimulantes en un nuevo camino en la investigación de la diabetes”, concluyó el galeno.

Caso colombiano

Estudios de la Asociación Colombiana de diabetes, ACD indicaron que entre un 6 y 7.5 % de la población del país mayor de 30 años padece de diabetes tipo 2, y en personas mayores de 65 años la frecuencia se duplica. Cerca del 30 por ciento de quienes la padecen desconoce su problema y a quienes les ha sido diagnosticada, no hacen ningún esfuerzo por controlarla. Los médicos creen que de ser cierto este método podría tener más posibilidades los pacientes con la enfermedad.

Con la diabetes, el cuerpo no responde eficientemente a la insulina, una hormona que controla el azúcar en la sangre. Para compensar esta insensibilidad, muchas terapias para la diabetes trabajan estimulando los niveles de insulina; por ejemplo, a través de la inyección de más insulina o aumentando la cantidad de la misma, secretada por el páncreas.

“Infortunadamente muchas personas pueden sufrir de esta enfermedad sin saberlo, ya que en algunos casos no se presentan síntomas, estos sólo aparecen cuando el azúcar en la sangre se encuentra en niveles muy altos (glucemia). Sin embargo, cuando una persona percibe síntomas como: orinar con frecuencia, mucha sed y pérdida de peso, puede estar sufriendo de diabetes tipo 2”. Aseguró el subdirector científico de la Asociación Colombiana de Diabetes el Dr. Pablo Aschner.

Durante la etapa de formación de los niños es importante controlar frecuentemente los niveles de azúcar en sangre, así como el peso, para evitar complicaciones en la vida adulta.

“Es muy común ver niños obesos con niveles de azúcar en sangre un poco altos, para esto se debe concientizar a los padres de que la alimentación de estos pequeños debe ser balanceada y controlada por ellos mismos o en dado caso por sus cuidadores. Durante la consulta de control se recetan una serie de exámenes que aclaran las dudas con respecto a los niveles de azúcar”, indicó el pediatra Fernando Vera.

En los niños, además, la diabetes tiene una característica fundamental: pasan con mucha facilidad de tener los niveles de glucosa muy altos a tenerlos muy bajos, con el peligro que esto conlleva.

Pese a que la mayoría de los niños diabéticos no padecen molestia alguna, esta alteración puede, a medio o largo plazo, conducir a complicaciones muy serias si no se trata debidamente (trastornos circulatorios graves, ceguera o alteraciones renales, por ejemplo). Pero todas ellas pueden evitarse en su mayoría con un cuidado adecuado y un estricto control de la diabetes.

El control de esta afección se basa fundamentalmente en aportar al cuerpo la insulina que necesita y vigilar los niveles de glucosa a través de la dieta. La visita al especialista es obligada cada tres meses, este estudiará en cada revisión la evolución del peso, altura, alimentación, el exceso de grasas, y analizará el nivel de glucosa. Los padres de un niño diabético deben aprender a inyectar la insulina por vía subcutánea (bajo la piel), pero es el médico el que determina la dosis y la clase que padece el pequeño”, concluyó Vera.

Es importante visitar al médico periódicamente para no llevarse sorpresas. Los diagnosticados deben medirse la glucemia en ayunas anualmente. Si es más joven pero hay indicios de obesidad o antecedentes de familiares con la enfermedad, es necesario practicarse un examen para evitar riesgos o someterse al tratamiento adecuado.

Síntomas

– Frecuencia en orinar.
– Hambre inusual.
– Sed excesiva.
– Debilidad y cansancio.
– Pérdida de peso.
– Irritabilidad y cambios de ánimo.
– Sensación de malestar en el estómago y vómitos.
– Infecciones frecuentes.
– Vista nublada.
– Cortaduras y rasguños que no se curan, o que se curan muy lentamente.
– Picazón o entumecimiento en las manos o los pies.
– Infecciones recurrentes en la piel, la encía o la vejiga.
– Además se encuentran elevados niveles de azúcar en la sangre y en la orina.

Fuente: Crónica del Quindio

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