La diabetes no es obstáculo para ser feliz


En el 2003 y con sólo 23 años a José Antonio López, ingeniero civil, le diagnosticaron diabetes mientras realizaba una maestría en Boston.

Desde ese momento su vida comenzó a cambiar de manera radical. Llegó al país, y su médico le recomendó un centro llamado Just Link Clinic ubicado en Boston.

López relata que su visita a esa clínica fue el inicio de una nueva mentalidad hacia su enfermedad, ya que en ese lugar se encontró con personas que trabajan en la educación del paciente diabético que es tan importante, como los medicamentos que recibe.

“Cuando fuí diagnosticado, me dí cuenta de que los niveles de ignorancia de esta enfermedad, los mitos, creencias y tabúes tenían un nivel realmente preocupante en el país” expresó López.

Esto no cooperó en nada con sus sentimiento en esos momentos, “Cuando te diagnostican una condición con la que tu tendrás que vivir para toda la vida, crea un impacto psicológico muy fuerte”, incluso sus mejores amigos pensaban en ese momento que se podía morir porque en realidad esta enfermedad ha marcado a muchas familias dominicanas.

Transformación
Cuenta que al ir a ese centro su vida experimentó una serie de cambios. Empezó asistir a unos cursos que preparan en dicha institución, donde enseñan qué es la diabetes y muestran cómo utilizar todos los medicamentos. Antes de enterarse que era diabético, no hacía ningún tipo de actividad física y no cuidaba para nada su alimentación. Esta enfermedad le cambió la vida. Cuando empezó a ir a programas de educación en los que le explicaron qué era la diabetes, aprendió la importancia de monitorearse, y conocer cómo el organismo responde a cada alimento, cuándo hacer ejercicio, a llevar una vida activa y a tener una buena nutrición.

“Hoy en día queda demostrado a nivel mundial que el paciente diabético mientras mantiene sus niveles de azúcar dentro de los parámetros establecidos, en realidad no tiene problemas para vivir una vida normal. Los médicos tienen que manejar a cada paciente de acuerdo como evolucione. Yo he llegado a conocer mi cuerpo de tal forma que me puedo dar ciertas libertades, porque sé lo que necesita mi cuerpo para contrarrestar esa libertad”, explicó.

Fundación
Actualmente con 32 años, López lleva una vida perfectamente común. Está casado y tiene una hija. Tener la enfermedad lo llevó a crear la “Fundación Aprendiendo a Vivir”, que se ocupa de ayudar a aquellas personas que la padecen. A través de esta le tiende la manos a personas que pensaban que estaban perdidas. “Esta institución vino a cambiar la manera de pensar de la mayoría de los dominicanos”.

“Los niños y adolescentes con diabetes pueden tener una vida plena, sana y productiva y unimos fuerzas para llevar a los niños y adolescentes que viven con diabetes la ayuda que prevenga el riesgo de complicaciones y muertes innecesarias”, dijo López en una entrevista para LISTÍN DIARIO.

“Aprendiendo a Vivir” ejecuta programas que ponen en mano de los diabéticos dominicanos todos los recursos necesarios para una educación en diabetes.

Hay dos tipos de diabetes, tipo 1 y tipo 2. La diabetes tipo 1 es aquella en donde el paciente debe suministrarse la insulina cada vez que come o cuando le indique su médico y la diabetes tipo 2 es aquella que es más común en adultos y se controla con medicamentos orales, dieta y ejercicios; en el caso de José Antonio su diabetes es tipo 1.

La fundación mejora la calidad de vida a través de programas de educación y provee herramientas para un mejor cuidado, una mejor nutrición y una guía de prevención para evitar complicaciones futuras.

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MÁS DE LA DIABETES
López dicta las siguientes recomendaciones: Las personas con diabetes necesitan monitorear su glicemia, tomar su medicación, hacer ejercicio con regularidad y ajustar sus hábitos de alimentación.

Además, en ocasiones, tienen que enfrentarse a problemas relacionados con las complicaciones diabéticas y llevar a cabo considerables ajustes psicológicos. Ya que los resultados se basan en gran parte en las decisiones que tomen, es de suma importancia que las personas con diabetes reciban una educación diabética de alta calidad y de manera continuada, que se adapte a sus necesidades y que esté impartida por profesionales sanitarios preparados en la prevención de las complicaciones .

Sin educación diabética, las personas con esta condición están menos preparadas para adoptar decisiones documentadas.

Un mal control tendrá como resultado unos malos resultados sanitarios y un aumento de la probabilidad de desarrollar complicaciones. La educación es, por lo tanto, la esencia en la prevención de las complicaciones diabéticas.

Fuente: Listindiario

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