Detectar la diabetes mediante el aliento


Tras ser sometido a la prueba del alcoholímetro mientras conducía su auto por una concurrida avenida de la Ciudad de México, José Luis respiró tranquilo, pues la lectura reveló que su sangre no contenía indicios de esa sustancia por arriba del nivel permitido.

Aquella noche sólo se había tomado una copa de vino, pero ya de regreso a casa José Luis se preguntaba si sería posible usar detectores similares para monitorizar otras sustancias reveladoras de la presencia de enfermedades como la diabetes, que a él le diagnosticaron hace poco.

Esa misma pregunta se hizo el premio Nobel de Química Linus Pauling, quien en 1971 abrió el camino para el estudio de los compuestos existentes en el aire exhalado por el humano o en los vapores de su orina y sangre como medios indirectos de diagnóstico médico. Gracias a esto, hoy existen tecnologías como los alcoholímetros o breathanalizers.

Sin embargo, aún no hay en el mercado dispositivos con una función similar para la detección de trastornos como la diabetes, una epidemia que afecta a 285 millones de personas. Por ello, investigadores en varios países —incluido México— desarrollan sistemas de detección molecular que permitirán diagnosticarla en trazas de compuestos como la acetona.

“La ventaja de medir acetona en el aliento —el aire alveolar que exhalamos como equivalente a los gases de escape de nuestra maquinaria metabólica— es que es una técnica no invasiva y puede hacerse en tiempo real durante varias horas”, señala el doctor Antonio M. Juárez Reyes.

Acetona diluida

El investigador del Instituto de Ciencias Físicas (ICF) de la UNAM explica que durante cada exhalación, un individuo sano emite una cantidad ínfima de acetona: unas 0.2 partes por cada mil millones de otras moléculas como dióxido de carbono, nitrógeno, oxígeno y agua.

Si esa persona contrae diabetes y manifiesta los síntomas entonces tendrá 18 veces más esa cantidad de acetona, es decir, 9 partes de la molécula por cada mil millones del resto de sustancias mencionadas. Por ello, añade Juárez, “el reto técnico es cuantificar esta presencia tan diluida y con una alta precisión”.

Hoy se aplican exámenes de laboratorio para cuantificar la acetona en la sangre (que puede asociarse con otros trastornos), pero esto requiere un proceso dilatado para evitar errores o falsos positivos. Por otro lado, existen muchos tipos de glucómetros que, a través de la medición de glucosa, ayudan a monitorizar la aparición o evolución de la diabetes.

Esos procesos son invasivos y molestos para los pacientes que han de pincharse constantemente, sobre todo los que necesitan ver sus niveles de glucemia. En cambio, los nuevos sistemas a prueba podrían llevarse a los hospitales y centros de salud para hacer diagnósticos tempranos entre grandes gurpos de población.

Con estas herramientas para la detección molecular los científicos mexicanos buscan la mayor precisión en las mediciones. Para ello experimentan con la emisión y absorción de haces de luz amplificada (láser) o también con la espectroscopia en cavidades ópticas. Ambas permiten reconocer trazas de las sustancias deseadas en las muestras de aliento.

Del laboratorio al hospital

“Así como ningún ser humano tiene una huella digital igual, cada molécula tiene también su ´huella´ espectral particular que podemos detectar”, explica el doctor Juárez, quien acaba de abrir un Laboratorio de Detección Molecular en la Facultad de Ciencias-UNAM.

El físico egresado de la Universidad de Manchester aclara que la detección y caracterización de moléculas requiere pruebas iniciales en un laboratorio. Luego, para llevarse a los hospitales y realizar screening o tamizaje se requiere una labor de ingeniería para desarrollar aparatos portátiles

Por lo pronto, el equipo alista detalles para comenzar una prueba concepto con pacientes diabéticos. “En este año formalizaremos la colaboración, tomaremos las primeras muestras y veremos si funciona” (el procedimiento de detección), comenta la doctora Adriana Monroy Guzmán, del Hospital General de México.

La especialista en medicina interna aclara que en el diagnóstico y manejo de los sujetos diabéticos el mayor problema es que deben revisar cotidianamente sus niveles de glucosa. Esto resulta molesto para ellos y con frecuencia los lleva a desistir. “Los detectores moleculares les darían una posibilidad enorme de llevar un mejor control de su enfermedad”.

Además, añade la doctora en bioquímica, abren un amplio abanico para utilizar otros “marcadores” moleculares, pues los pacientes diabéticos registran niveles de grasas muy elevados en la sangre. Esto modifica algunos componentes del aliento que también podrían ser detectados.

“Ahora se han puesto clínicas médicas hasta en las estaciones del Metro, pero es difícil lograr que mientras vas al trabajo dones sangre para revisar tu estado de salud. Además el manejo de ella es riesgoso. Si esto lo haces con pruebas de aliento, con moléculas que normalmente están en el aire, no produces basura biológica. Eso seria una gran ventaja”.

Fuente: El Universal

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