Rutina de cuidados del pie diabético


Perder un dedo del pie, un pie, o la pierna por complicaciones asociadas a la diabetes, es la pesadilla de todo diabético. La buena noticia es que cuidando día a día de tu diabetes puedes vivir una vida en salud. Para mantener tus pies sanos, debes seguir el ABC de la diabetes: A por AC1 o prueba de hemoglobina glucosidada, B por (blood pressure) presión arterial, y C por colesterol.

Controlar tus niveles de glucosa, tomar tus medicamentos, seguir una dieta saludable, ejercitarte diariamente y llevar buena higiene de tus pies, mantendrán tus pies saludables. Ellos te cargan y siguen tus pasos, merecen buen trato.

1. Control de glucosa, presión arterial y colesterol


El control de la glucosa en la sangre te ayudará a tener unos pies sanos. En tu rutina de cuidados médicos, incluye una prueba de hemoglobina glucosilada (HbG) o AC1. Esta prueba muestra el nivel de glucosa en la sangre dos o hasta tres meses antes de someterte a la prueba, así sabrás si estás controlando bien tu diabetes.

Revisa con frecuencia tu presión arterial, debe estar por debajo de 130/80. Si se mantiene más alta por tiempo indefinido, tu médico puede recetarte medicamentos para ayudar a regularla.

Incluye en tu revisión anual una prueba de colesterol. Tus niveles en la prueba de LDL, o colesterol malo, deben ser menores de 100. En la prueba de HDL, o colesterol bueno, mayor de 40 en hombres y mayor de 50 en mujeres, es lo ideal.

2. Revisa tus pies a diario


Si sufres de diabetes, puedes tener problemas graves en tus pies sin sentir dolor alguno. Haz el hábito de revisar tus pies cada noche. Cuando los inspecciones, busca por heridas, llagas, manchas rojas, hinchazón o infección en la piel y en las uñas.

Cuando no controlas tu diabetes, el tejido nervioso en tu cuerpo se daña. Cuando esto pasa, los nervios dejan de enviar señales al cerebro, las envían muy lentamente, o envían mensajes erróneos. Los nervios periféricos, que van desde la médula espinal hasta las extremidades, son los más afectados. A esta afección se le conoce como neuropatía.

Por eso es importante que controles tus niveles de glucosa y revises cada día tus pies. Si se te hace difícil, pídele a alguien que los revise por ti.

3. Limpios, secos y suaves


Lava bien tus pies todos los días. Usa agua tibia, no caliente. Una temperatura entre 90 y 95 grados F es segura. Seca bien tus pies, en especial, entre los dedos. Puedes usar talco o almidón de maíz para mantener la piel de entre los dedos seca.

Con los pies limpios, recorta las uñas de los pies con un cortaúñas, en línea recta, sin cortar las esquinas. Suaviza las esquinas con una lima de uñas. Si no ves bien, si las uñas son gruesas o amarillas, curvas y crecen en la piel, deja que tu podiatra se encargue.

Si tu médico lo permite, luego de ducharte, suaviza las callosidades con una piedra pómez. Lima en una sola dirección para evitar romper la piel. No cortes las callosidades ni uses navajas de afeitar. Aplica una capa delgada de loción para la piel, humectante o vaselina en la parte superior e inferior de los pies. No apliques entre los dedos, podría causar infección.

4. Usa zapatos y medias todo el tiempo


Desde el momento en que saltas de la cama hasta que regresas en la noche para dormir, tus pies tienen que estar protegidos. Si estás con los pies al descubierto, puede que no sientas en el momento que ocurra un rasguño, ampolla, corte o hasta una picadura de insecto en tus pies. Aunque suene exagerado, estas simples laceraciones cutáneas, si no las tratas al momento, pueden infectarse y causar daños mayores.

Siempre usa medias, de preferencia de algodón, para que absorban la humedad en tus pies. Si vas a la piscina, lago o playa, lleva contigo zapatos que puedas usar en el agua.

5. Protégelos de calor y frío extremo


Cuida tus pies de temperaturas extremas. En el verano aplica protector solar en la parte superior de los pies para evitar quemaduras. Nunca camines descalzo, mucho menos en la playa o en el pavimento caliente.

En el invierno, mantén tus pies lejos de radiadores y chimeneas. No pongas bolsas de agua caliente o almohadillas de calor, usa calcetines si se te enfrían los pies. Las botas forradas son buenas en el invierno para mantener los pies calientes. Revisa tus pies con frecuencia durante el invierno para evitar la congelación.

6. Mantente activo


La actividad física te ayuda a controlar tu diabetes. Consulta con tu médico o educador en salud sobre un programa de actividad diaria que se asemeje a tus necesidades.

Caminar, bailar, nadar y correr bicicleta son formas de ejercicio que no lastiman tanto tus pies. Evita brincar o correr. Comienza tu rutina de ejercicios con un corto período de calentamiento y enfriamiento al final del mismo. Recuerda usar zapatos atléticos que te calcen bien y te brinden soporte.

7. Visita tu médico


En tu consulta médica haz que te examinen el sentido del tacto y las pulsaciones en los pies. Pregúntale sobre la mejor manera de cuidar tus pies, dile si has tenido problemas graves en tus pies durante el último año y si hay algún tipo de calzado que te puede ayudar a mantener tus pies saludables.

Fuente: Diabetes About

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