Todo acerca de la insulina


En 1921, un grupo de investigadores canadienses incluyendo al médico Frederick G. Banting, Charles H. Best, al doctor en medicina J.J.R. Macleod y el doctor en medicina James B. Collip, aislaron a una hormona recién descubierta llamada “insulina” del páncreas (pancreata) de un ternero. Ellos la inyectaron a un chico adolescente que tenía diabetes tipo 1 (DT1). El joven, Leonard Thompson, estaba confinado a una cama en el área para personas con diabetes en el Hospital General de Toronto y no esperaban que viviera mucho- como todas las personas diagnosticadas con DT1 en esa época. Antes del descubrimiento de la insulina, un diagnóstico de DT1 era una sentencia de muerte; sin un tratamiento efectivo, la enfermedad era casi siempre fatal. La primera inyección de insulina falló. La preparación no era pura y causaba una reacción alérgica.

En vez de darse por vencidos, los investigadores regresaron al laboratorio a perfeccionar el proceso de purificación. Menos de dos semanas después, el equipo lo volvió a intentar. Esta vez, la fórmula de la insulina más refinada fue un éxito. Los niveles de glucosa de la sangre del chico y orina comenzaron a bajar. Leonard, quien había estado débil y lánguido, se volvió más activo y mentalmente más alerta casi inmediatamente. La nueva fórmula rápidamente fue probada en otros pacientes, quienes mostraron una dramática mejoría en su apariencia, niveles de energía, en su bienestar, y mediciones clínicas. Esta relevante prueba dio una nueva esperanza y felicidad a Leonard, sus compañeros en el área de personas con diabetes, sus familias y todas las personas afectadas por la DT1. El Dr. Banting y el Dr. Macleod fueron premiados con el Premio Nobel en Fisiología o Medicina en 1923 por el descubrimiento de la insulina; ellos después compartieron su premio con los otros miembros del equipo.

Aunque la insulina no cura la DT1, su descubrimiento, la transformación radical de la expectativa de vida con diabetes, y la terapia que trajo consigo son ampliamente consideradas ente los más importantes y emocionantes descubrimientos médicos del siglo 20. Para 1923, a un año de las primeras inyecciones de insulina exitosas, Eli Lilly y Compañía estaba produciendo grandes cantidades de insulina altamente purificada para el tratamiento generalizado de las personas con DT1. La insulina ha sido desde entonces el sustento y el tratamiento esencial para la DT1.

La insulina es una pequeña proteína producida por un especifico tipo de células en el páncreas, llamadas células beta. Cuando la cantidad de glucosa (azúcar) en el torrente sanguíneo incrementa, como después de comer, las células beta sueltan insulina hacia la sangre. La insulina entonces actúa como una hormona, o mensajero, que le dice a las otras células en todo el cuerpo que la glucosa está disponible y ayuda a las células a usar la glucosa como fuente de energía.

La terapia de insulina ha mejorado desde las inyecciones originales del páncreas de un ternero. Hoy en día, múltiples fórmulas de insulina e insulina análoga- formas modificadas de la proteína de la insulina- están disponibles para el manejo específico de la diabetes, y la JDRF está comprometida a llevar un estudio hacia la meta de una más segura, fácil y más efectiva terapia de insulina.

Formulaciones de insulina y la insulina análoga

Casi 60 años después de que el Dr. Banting y sus colegas hicieron la primera inyección de insulina, el descubrimiento del gen de la insulina humana en 1980 abrió la puerta para una nueva era de terapia de insulina. Al principio de la década de los 80, la insulina humana recombinada (biosintética) estaba en el mercado. La insulina recombinada crece en cepas de bacteria o levadura en el laboratorio, así que la droga ya no necesita ser purificada del páncreas de un animal. Este avance hace que la insulina sea menos cara para su producción y reduce las reacciones inmunes que alguna vez fueron efectos secundarios comunes en el efecto de insulinas derivadas de animales.

Tener el gen de la insulina a la mano también permitió a los investigadores en los 80 y los 90 comenzar a moldear con la cadena de aminoácidos que son las bases de la proteína de la insulina. Al crear diferentes versiones, o análogos, de la proteína, los científicos están tratando de resolver algunas de las diferencias entre cómo actúa la insulina recombinada cuando es inyectada en el cuerpo y cómo actúa la insulina cuando es secretada del páncreas de una persona.

En las últimas décadas, muchos tipos de insulinas y sus análogos han sido desarrollados, cada uno haciendo una parte para ayudar a personas con DT1 para lograr tener un mejor control de la glucosa. Diferentes tipos de fórmulas de insulina y análogos de insulina ofrecen por lo menos tres ventajas significativas: la velocidad del comienzo de la actividad de bajar los niveles de glucosa, el momento (la hora) de la actividad pico, y más que nada la duración de la actividad.

Los tipos de insulina que hoy en día están disponibles son:

La insulina de acción rápida, incluyendo Novo Log/NovoRapid (la insulina aspart), Hunalog (lispro) y Apidra (glulisina), son formas modificadas de la proteína de la insulina que no pueden agruparse en pequeños grupos o cristales como la insulina normal sin modificaciones como la humana lo hace. Esta modificación permite a los análogos a ser absorbidos en el torrente sanguíneo y comenzar a trabajar más rápido. Los análogos de acción rápida comienzan a funcionar para reducir la glucosa sanguínea alrededor de 5 a 15 minutos después de la inyección o la infusión. Su actividad llega a su máximo en 90 minutos y dura sólo tres o cuatro hora cuando mucho. Las formas de insulina de acción rápida son por lo general inyectadas inmediatamente antes de la comida para ayudar a controlar el alza de los niveles de azúcar en sangre causados por comer o beber. Las insulinas de acción rápida son usadas en bombas de insulina para ambas la infusión basal y masas antes de comer (dosis individuales adicionales).

La insulina normal, tales como Humulin R o Novolin R, son clasificadas como de acción corta. Esta forma de insulina comienza a trabajar en los siguientes 30 minutos, lo cual alcanza el pico de una a tres horas, y se mantiene activa en el torrente sanguíneo de una persona hasta por ocho horas. La insulina de acción corta es normalmente tomada cerca de 30 minutos a una hora antes de la comida para controlar el incremento en la glucosa sanguínea debido a la comida.

La insulina de acción intermedia, como la insulina NPH (por ejemplo, Humulin N, Novolin N, Novolin NPH, NPH Iletin II), son creadas al poner insulina normal en soluciones químicas que causan que las proteínas de insulina se amalgamen en grupos más grandes o cristales que lo que normalmente lo harían. Estos cristales más largos causan que la insulina de acción intermedia sea absorbida de forma más lenta por el cuerpo que la insulina normal, extendiendo el tiempo de acción de bajar los niveles de glucosa en sangre. La insulina de acción intermedia comienza a trabajar de una a tres horas después de administrada, alcanzando su pico de actividad de 4 a 12 horas. Al mantenerse activa hasta por 24 horas, la insulina de acción intermedia ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre entre las comidas.

La insulina de acción prolongada (ultralenta), tales como el Lantus (glargine) y Levemir (detemir), son formas modificadas de la proteína de insulina que ya sea que amalgamen más insulina normal o se junten o peguen a una proteína en la sangre llamada albumin. La interacción entre las moléculas de insulina o entre la insulina y el albumin lentamente se deshace, liberando gradualmente la insulina de acción prolongada a que haga su trabajo en el torrente sanguíneo. Estas insulinas comienzan a trabajar de una a dos horas después de la inyección. Por lo general, la insulina de acción prolongada no tiene un pico fuerte de actividad pero trabaja constante y estable por 24 horas. Esto permite niveles basales de insulina en la sangre todo el tiempo. Este patrón uniforma de la actividad de insulina puede reducir el riesgo de hipoglucemia (bajos niveles de glucosa en sangre) durante la noche para algunas personas comparado con las insulinas de acción intermedia. Como las insulinas de acción intermedia, la insulina de acción prolongada so por lo general utilizadas una vez al día para ayudar a mantener los niveles de glucosa sanguínea controlados ente comidas y durante el sueño.

El tiempo de comienzo de la acción, el pico (la acción máxima) y la duración de la actividad de cada insulina varía entre los individuos con DT1. Como todo medicamento, todas las formas de insulina pueden producir efectos secundarios. Cada persona debe elegir el tipo apropiado, la dosis y las combinaciones de insulinas para sí mismo junto con su médico y educador en diabetes.

Lo negativo

Las personas con DT1 tienen más opciones de insulina que nunca para manejar sus niveles de glucosa sanguínea durante el día. Las personas pueden escoger entre dos métodos de administrársela: múltiples inyecciones al día o una bomba de insulina, las cuales son administradas de forma subcutánea. Aun así, el Dr. Sanjoy Dutta, ve que habrá forma de mejorar la terapia de insulina moderna.

El Dr. Dutta identifica dos mayores limitantes en las insulinas de hoy en día y en los sistemas de administrarlas al cuerpo, comparada con la secreción de insulina hecho por el páncreas de una personas sin DT1. Primero, la acción de incluso la mejor insulina disponible hoy es lenta comparada con la insulina producida por el páncreas. Por lo mismo, las personas en terapia de insulina frecuentemente experimentan hiperglucemia (glucosa sanguínea alta) durante o inmediatamente después de comer. Segundo, la preocupación es que le toma más tiempo a la insulina a ser desechada del cuerpo, lo que puede causar hipoglucemia retardada horas después de haber terminado la comida. Estos cambios extremos en los niveles de glucosa pueden suceder a pesar de llevar el más estricto control de conteo de carbohidratos, hacer ejercicio, y otros elementos buenos para el cuidado y manejo de la DT1. Como resultado, muchas personas con DT1 pueden pasar la mayor parte de su día en rangos fuera de los deseados de glucosa sanguínea.

La JDRF está trabajando para encontrar la solución a estos problemas en lo que se encuentra la cura. “Este es un problema difícil de solucionar”, el Dr. Dutta dice. “Este no es un proyecto a corto plazo. Se requerirá paciencia, recursos, y mucha gente trabajando junta para resolver este problema tan complejo.”

La terapia de insulina para la DT1 no es la cura, pero le ha dado vida y esperanza a millones de personas desde la primera inyección en un hospital de Toronto hace 90 años. Aun así, falta mucho por hacer para mejorar la efectividad de la terapia de insulina y aliviar la carga del tratamiento asociado con la DT1.

Fuente: Vivir bien con diabetes

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